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martes, 24 de abril de 2012

Motivo, metáfora, símil, imagen, automovimiento de la palabra


20 Umbral de la poesía
Por Fabián Núñez Baquero
24/04/2012

Motivo, metáfora, símil, imagen, automovimiento de la palabra


Un poema de alguna manera sugiere una acción. O una historia o un motivo. Un tema. Los verbos funcionan como máquinas del acontecer. Pero no sólo ellos. Podemos escribir poemas sin verbos. De hecho tenemos algunos poemas sin verbos en nuestro archivo. Las palabras, sin necesidad de ser verbos, sugieren o plantean el movimiento. Ninguna de ellas realmente es estática, tiene su propio automovimiento. Cada una de ellas tiene su sólita órbita de sucesos. A científicos como Hawkings les agradaría pensar en cada palabra como mundo y génesis de mundos. Un poeta verdadero lo hace. Genera mundos a través de las palabras. Habíamos pensado en un motivo, un tema libre para nuestra creación del próximo taller. Y habíamos propuesto el uso de símil, metáfora e imagen. Son nuestras herramientas además de nuestra capacidad de invención. Usémoslas. He escrito este poema para estudio:
Recuerdo de luz

En el ala del tiempo tu recuerdo florece
Como si volviera otra vez la primavera,
Partícula de luz que pertenece
A un espacio…al fulgor de otra era.

Tan lejana mujer, como un perfume
Parecido al incienso de la fronda,
Como vapor de beso que resume
La dicha más querida y la más honda.

Tu recuerdo de luz se me aparece
Como un masaje terso de tus manos
Cuando todo en mi ser muere y fenece.

No es recuerdo no más, tu ser me alcanza
Rompiendo así mis límites humanos,
Resucitando en mí toda esperanza.

Este soneto imperfecto lo es porque el  primer verso es un alejandrino y los demás endecasílabos. El primer verso es de por sí  una totalidad semántica completa. Genera una visión del pasado y el presente a través de una imagen, en el ala del tiempo y de la metáfora, tu recuerdo florece. El verbo florecer es el instrumento que imbrica y  fusiona metáfora e imagen generando una imagen global independiente. Este verso se defiende solo. El poeta incluso puede decidir no seguir más allá. Poner punto y basta.  Y  para los requerimientos de nuestro taller ya se hubiesen cumplido el uso de los tropos señalados y el motivo. Podríamos explicar que en el verso la imagen  en el ala del tiempo fue una transformación trópica que surgió de la humilde comparación borrada del tiempo como devenir y el ala como instrumento de vuelo del ave viajera. Para evitar decir “ el tiempo es como el ala del ave viajera que también deviene, transcurre en el espacio y sus momentos”, el poeta simplifica y recurre a la imagen: en el ala del tiempo . Ésta es una especie de sorites que elimina su argumentación intermedia. La palabra que liga esta imagen a la metáfora que sigue es “recuerdo” y el nexo conector de todo el verbo florecer: tu recuerdo florece. El recuerdo- que es el acto de rememorar algo- el poeta lo transforma en sustantivo, como si dijera, “tu recuerdo es como una flor  y la flor florece, su acto fundamental es surgir verdecida, florecida”: tu recuerdo florece.

Como he dicho, con este solo verso, que tiene un sentido completo, me podría haber quedado. Pero sigo con otro verso que refuerza el sentido del florecer, recurriendo a otra analogía:
Como si volviera otra vez la primavera
Y  es obvio que la primavera es el culmen del florecer de toda la naturaleza y es símbolo de fuerza, feracidad y juventud. De nuevo, con estos dos versos hay suficiente lumbre como para un poema, son un poema. Pero noten que si es verdad que con el primer verso ya tengo un poema, no puedo decir lo mismo del segundo, éste depende del primero para existir como poema y sólo cobra vida en unión del primero. El tercero y cuarto verso sellan el primer cuarteto:
Partícula de luz que pertenece
A un espacio…al fulgor de otra era.

Aquí encontramos una deliciosa ambigüedad: no sabemos si partícula de luz es metáfora del recuerdo que florece o de la  primavera, o de ambas a la vez. Lo cierto es que el cuarteto se completa y su semántica es cerrada, completa. Pero yo prefiero seguir detallando el motivo, la historia:
Tan lejana mujer, como un perfume
Parecido al incienso de la fronda,

Insisto en la ambigüedad recurriendo al motivo, tan lejana mujer y dos comparaciones subordinadas: como un perfume…. Y parecido al incienso de la fronda y culmino el segundo cuarteto con un símil:
Como vapor de beso que resume
La dicha más querida y la más honda.

De hecho “vapor de beso” ya es una imagen, a la cual se le hace cumplir la tarea de resumir la dicha más querida y la más honda

El tema fundamental es el recuerdo a donde vuelvo siempre: tu recuerdo de luz…  No es recuerdo no más … Ya en el último terceto doy un viraje semántico y sensorial al proclamar que hay algo más que recuerdo en esta historia… y se produce el fenómeno de la catarsis, de la liberación a través del verso final:
Resucitando en mí toda esperanza.


jueves, 5 de abril de 2012

Similitud y comparación, ciencia y arte

René Magritte


17 Umbral de la poesía
Similitud y comparación, ciencia y arte
Por Fabián Núñez Baquero
03/04/2012

La analogía es la madre del arte y de la ciencia. Quien no realiza comparaciones y opera con ellas no puede ser artista ni científico. No hay una sola cosa idéntica en la naturaleza, por lo tanto la ley de identidad es falsa. Sí, pero es muy importante si a la ley de identidad  le damos el significado de “como si fuera igual”. Las transformaciones en una ecuación nos ayudan a relacionar y comparar cantidades en apariencia idénticas para llevarnos a nuevas fases de conocimiento, de generalización más diversa y precisa. En el lenguaje es conocido el axioma de que ningún sinónimo es idéntico a otro ni a la palabra original que lo suscitó.  Pero este alcance es relativamente reciente. Lévi Strauss [1]tiene una contribución importante a la ciencia y al arte cuando de alguna manera demuestra que la analogía permitió a los salvajes descubrir la causalidad entre enfermedades y plantas basándose en el color o el sabor más o menos similares de unas y otras.[2] Aunque no siempre acertaban esa práctica permitió no sólo excelentes descubrimientos sino ampliar la memoria y diversificar la estética del contenido cultural. Lo que nos está diciendo, entonces, Lévi Strauss,[3] es que todo en la naturaleza tiene su causalidad, todas las cosas están interconectadas, sólo que es necesario poner a funcionar el motor de símiles y comparaciones para encontrar su espléndida derivación.
 El valor de un símil- en esencia- es que nos permite ver no sólo el nexo de la aproximada igualdad sino que nos enseña a ver diferencias más sutiles en las cosas y en las relaciones. Este es el secreto del éxito cultural y religioso de las parábolas de Jesús, por ejemplo, metodología que siguen luego Jalil Gibrán y Paulo Cohello, entre otros.

La parábola es nada más y nada menos que una cadena de comparaciones o analogías bien vertebradas en su objetividad e ilación interna. Y esta es la eficacia también de comparar abstracciones de medida con otras abstracciones para obtener nuevos resultados mensurables. El número phi es una abstracción derivada de las comparaciones del diámetro , el radio y la circunferencia,es decir, otras abstracciones. A los griegos – que trabajaron mucho en analogía y derivación- nunca les interesó la parte pragmática de la matemática, por eso pudieron desarrollar la ciencia a niveles que hasta el momento nos ayudan poderosamente.

Diofanto y Euclides son nuestros contemporáneos sólo que un poco bastante más adelantados que nosotros los que vamos a pie. Los griegos, igualmente, trabajaron como ningún otro pueblo en la Tierra, con el lenguaje, la poesía, la literatura.
En poesía- que es el sumun y el non plus ultra del lenguaje- la analogía irradia una luz de encanto y de fuerza que es por eso que en la antigüedad se decía los “divinos bardos”, “inspirados aedas” a los poetas y  poetisas de ese tiempo. Muchos dirán, pero existen otros recursos o licencias poéticas más importantes que el símil. Si, de acuerdo, pero todos nacen de él, de la humilde comparación. La hipérbole no es más que una analogía que se amplía hasta la exageración: En España hoy se mueren de hambre. Morir de hambre es una comparación entre la muerte, la agonía y la sensación- también agónica- de padecer hambre. Y, por supuesto, no es lo mismo morir que padecer hambre, aunque ésta puede llevar a la muerte.
La sinestesia aglutina dos sensaciones aunque su analogía es antitética y equivocada: Ya oigo tu distancia, tu lejanía pesa sobre mi corazón… dice un célebre verso de César Dávila Andrade.  Se compara el órgano de oír con la distancia y ésta- con otro nombre, la lejanía- con el peso real y espiritual y se produce la deliciosa confusión de los sentidos: la lejanía pesa y el oído oye  la distancia. Pero todo surge de esa humilde dama llamada analogía, comparación. Y claro, la metáfora- otra reina de la poesía- no es más que hija de la analogía, un poquito con menos carnes y quitada el signo igual. Podemos decir que la metáfora es una comparación sin comparación o una comparación dicha al apuro: “ La Aurora de rosados dedos, hija de la mañana” exclama nuestro padre Homero con sencillez olímpica. Las piquetas de los gallos/ cavan buscando la aurora, nos sintetiza el gran gitano universal Federico García Lorca.

Ahora pasemos a ver un ejemplo concreto de comparación, su vestido sencillo y su efecto multiplicado:

Gustavo Adolfo Bécquer
RIMA XIII 

Tu pupila es azul y, cuando ríes, 
su claridad süave me recuerda 
el trémulo fulgor de la mañana 
que en el mar se refleja. 

Tu pupila es azul y, cuando lloras, 
las transparentes lágrimas en ella 
se me figuran gotas de rocío 
sobre una vïoleta. 

Tu pupila es azul, y si en su fondo 
como un punto de luz radia una idea, 
me parece en el cielo de la tarde 
una perdida estrella.

Con las delicadas expresiones “me recuerda”, “ se me figuran”, “me parece”, Bécquer instala el artilugio del símil que expande su efecto encantador. La primera comparación establece relación entre la pupila de la amada y el fulgor de la mañana reflejado en el mar. La segunda, el llanto, las lágrimas con las gotas de rocío en la violeta. Y la tercera, con efecto extraordinario y lejano, la pupila, la idea, el cielo de la tarde y una estrella perdida. Pero además está- para dar más fuerza al mensaje sensorial del poema- el uso de la anáfora: Tu pupila es azul. Como en música- en este caso- la anáfora cumple el rol de retorno al tema fundamental, una forma exquisita de subrayar la importancia de la visión, el éxtasis.
En resumen un poema limpio, pulcro, sin ninguna pretensión de grandeza o de retorcidos esfuerzos verbales o trucos técnicos. Ha surgido como un manantial del alma sensitiva de un poeta que ha unificado su sentimiento real con el conocimiento a fondo del idioma y de la técnica.
Vamos a leer varios ejemplos de García Lorca y otros. Sobre todo para ver cómo se logra la transición del símil a la metáfora. Ahora les dejo unos ejemplos simples que los he escrito con el afán de que ustedes vean con objetividad la transformación de la analogía en metáfora y para que realicen ejercicios similares:

Semejante a una leona de la selva
Escondes tu belleza entre el erial,
Pareces esculpida en el basalto
De puertas inmortales
Que resguardan la riqueza de las reinas

Tienes el exacto parecido
A una puesta de sol en el océano
Que deja una luminosa estela de nostalgia
Y el corazón caliente entre las brasas…

Ahora transformemos una propuesta con símil en una propuesta con metáfora:

Propuesta con símil:
Te pareces al sol de la mañana
Que calienta mi cuerpo en la cabaña
Eres como la flor temprana
Como el claro rocío necesario
Sobre el pétalo sediento

Eres como el esplendor secreto
Que no apaga su llama
Aquí en mi pecho

Propuesta con metáfora:

Sol de la mañana
Calientas mi cuerpo en la cabaña
Flor temprana
Rocío necesario
Sobre el pétalo sediento

Esplendor secreto
Que no apagas tu llama
Aquí en mi pecho



[1] Lévi Strauss- El Pensamiento Salvaje ( edición Fondo de Cultura Económica-México 1964) página 34
[2] “Para las enfermedades del hígado es obvio que las plantas amargas deben ser las que curen”, parecen decirnos con su voz de milenios nuestros antepasados salvajes.
[3] Aunque él nunca extrae esta consecuencia que es netamente materialista y mas bien su cosmovisión es más que dialéctica, analítica idealista a pesar de que nunca dejó de combatir el método  existencialista de Jean Paul Sartre creyéndolo dialéctico. Ver página 355 de la misma obra