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domingo, 17 de enero de 2016

Otra vez la Poesía


Otra vez la Poesía
 
Por Fabián Núñez Baquero

12/01/16


La poesía es el arte que se basa en la expresión oral, al menos así fue al principio, antes incluso que se descubriera la escritura, si podemos hablar de un descubrimiento en lugar de una invención.1 Y por supuesto fueron pocos los elegidos para crearlo o a lo mejor un solo individuo quien fue construyendo palabra a palabra el gran edificio verbal. El proceso mismo de cimentar un idioma, esta forma de comunicación entre los hombres, fue poético, inventivo por esencia. Basta leer los primeros poemas en cualquier lengua o los mitos más antiguos y percibiremos el ambiente de leyenda y de embrujo milenario que rodeaba a la comunicación más simple. Pareciera que asistimos al balbuceo inicial de individuos atrapados por el don de la profecía o la adivinación del futuro, con ese aspecto estupefacto de aquellos que son posesos de visiones del más allá. Los primeros hombres que inventaron la palabra, la lengua- cualquiera que haya sido ésta- eran poetas. Y no importa repetirlo una vez más: no todos los hombres que asistieron a esa creación eran poetas: los más se contentaron con seguir, repetir lo que el inventor o los pocos inventores dieron como pauta.
Situarnos en la postura de los inventores, en ese tiempo profético y visionario del inicio, es la primera condición para salirnos de la estructura cuadrada, inamovible del idioma ya codificado, petrificado por el uso y el abuso. El poeta siempre está volviendo al inicio, a la raíz de todo.
Los poetas no hablan de la misma manera que el vulgo y sus poemas salen de la cochambre cotidiana y se elevan hasta el ancestro del origen de la raíz de todas las cosas. Sólo desde arriba podemos divisar con mayor nitidez el panorama y liberarnos de la esclavitud de lo diuturno. Los poetas que inventaron el lenguaje no partieron de su condición de antropoides a ras del suelo sino de gigantes cuyos hombros y cabeza desafiaban las estrellas. Por eso el resultado de esa poética ha sido nuestras conquistas en el espacio. Y la minuciosidad conque los aedas escarbaron en los meandros de la lengua en busca de la identidad y la diferencia nos permitió ir al microscosmos y averiguar las leyes de la células y el proteoma. Tratar temas de la rutina diaria solo pueden tener efecto estético a condición de que no olvidemos nuestra estatura estelar.
La poesía se basa en la palabra, pero no toda palabra es poética. Para que la palabra sea poética necesita una tensión, una energía inusual, un giro desusado, la chispa de la creatividad.

Te doy mi corazón en esta flor del día
si me aceptas sonríe con geranios en tus labios
así sabré que es un sí con perfume de tu boca

En estos tres versos encontramos varias sorpresas:

  1. Cada verso es un poema completo
  2. El primer verso despliega una imagen y una metáfora al mismo tiempo
  3. El segundo verso utiliza una metáfora directa
  4. El tercer verso, mediante la palabra así establece la conexión entre todos los versos y les otorga un sentido global, es decir convierte los tres versos- poemas en un solo poema
  5. El tercer verso tiene una imagen
  6. Cada verso-poema expresa una temática del amor de todos los días, una declaración de amor que no es vulgar, que no se encuadra en la tradición cosificada por el lenguaje oficial consuetudinario
  7. El poema global tiene semántica, sentido completo: es una poética declaración de amor.


Excurso: El excurso es una ampliación o digresión sobre lo ya hablado y permite comprender con más amplitud lo que se está tratando.

La naturaleza fundamental del lenguaje trópico o connotativo reside en la comparación, la analogía, donde de dos cosas comparadas hay una tercera en la cual coinciden las dos. Lo que los filósofos llaman el tertium analogus. Es una argamasa que une a las dos cosas o conceptos en un rasgo o un momento dado.
Te doy mi corazón en esta flor del día

Es el primer verso- poema en el que se compara el corazón con el amor y al día con una flor. Lo vulgar sería decir, te amo,pero el poeta declara al corazón no sólo como residencia del amor, sino como el amor mismo que cede a la amada en un momento y en un lugar llamado flor del día, otra analogía en que el presente, el momento, el día es una flor. Las comparaciones se transforman en metáforas al omitir los términos como, similar a, semejante a. Entonces es claro percibir que el primer verso-poema es completo, no necesita nada más, si el poeta así lo desea.

Si me aceptas sonríe con geranios en tus labios

Es un poema que continúa con la entrega del amor que se expone en el primer verso-poema. Y es también un verso-poema. La imagen, la sonrisa de la amada, como símbolo de aceptación, usa a los geranios como similitud de la flor correspondiente y el color similar entre labios y geranios.Es una analogía objetiva, por decirlo así, porque con la preposición con la imagen nos hace ver materialmente la puesta de los geranios en los labios de la amada.

así sabré que es un sí con perfume de tu boca


Si se omite el adverbio así- que es el nexo que transforma todos los verso-poemas en un poema global, es un verso-poema independiente. No es un hablado, sino evaporado en el perfume de la boca de la amada. Una imagen que apela al sentido del olfato, es decir una sinestesia directa.


Síntesis: Cada uno deberá realizar un resumen de esta lectura y transmitir los reparos, preguntas o ampliaciones que crea necesarias para el esclarecimiento del tema.

Tareas

Cada uno escribirá un verso poema y explicará el lenguaje o palabras connotativas que ha utilizado, o las figuras de imagen, analogía o metáforas usadas. Deben huir de la tradición del lenguaje consuetudinario y apelar a la invención.

Lectura total:


El Tigre (The Tiger)
por William Blake:

TIGER, tiger, burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Could frame thy fearful symmetry?

In what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare seize the fire?

And what shoulder and what art
Could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
What dread hand and what dread feet?

What the hammer? what the chain?
In what furnace was thy brain?
What the anvil? What dread grasp
Dare its deadly terrors clasp?

When the stars threw down their spears,
And water'd heaven with their tears,
Did He smile His work to see?
Did He who made the lamb make thee?


Tiger, tiger, burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?




Tigre, tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?

¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche


Análisis del poema de Blake

Se tomarán en cuenta los siguientes puntos:

  1. La sinopsis o resumen del poema
  2. El sentido o la semiosis del mismo
  3. Las imágenes y recursos utilizados por el poeta
  4. El punto de vista o la cosmovisión del autor


Para investigar: lectura y comentario del poema Estival de Rubén Darío





Estival
Rubén Darío

La tigre de Bengala
con su lustrosa piel manchada a trechos,
está alegre y gentil, está de gala.
Salta de los repechos
de un ribazo, al tupido
carrizal de un bambú; luego a la roca
que se yergue a la entrada de su gruta.
Allí lanza un rugido,
se agita como loca
y eriza de placer su piel hirsuta.

La fiera virgen ama.
Es el mes del ardor. Parece el suelo
rescoldo; y en el cielo
el sol inmensa llama.
Por el ramaje oscuro
salta huyendo el kanguro.
El boa se infla, duerme, se calienta
a la tórrida lumbre;
el pájaro se sienta
a reposar sobre la verde cumbre.

Siéntense vahos de horno:
y la selva indiana
en alas del bochorno,
lanza, bajo el sereno
cielo, un soplo de sí. La tigre ufana
respira a pulmón lleno,
y al verse hermosa, altiva, soberana,
le late el corazón, se le hincha el seno.

Contempla su gran zarpa, en ella la uña
de marfil; luego toca,
el filo de una roca,
y prueba y lo rasguña.
Mírase luego el flanco
que azota con el rabo puntiagudo
de color negro y blanco,
y móvil y felpudo;
luego el vientre. En seguida
abre las anchas fauces, altanera
como reina que exige vasallaje;
después husmea, busca, va. La fiera
exhala algo a manera
de un suspiro salvaje.
Un rugido callado
escuchó. Con presteza
volvió la vista de uno a otro lado.
Y chispeó su ojo verde y dilatado
cuando miró de un tigre la cabeza
surgir sobre la cima de un collado.
El tigre se acercaba.
Era muy bello.
Gigantesca la talla, el pelo fino,
apretado el ijar, robusto el cuello,
era un don Juan felino
en el bosque. Anda a trancos
callados; ve a la tigre inquieta, sola,
y le muestra los blancos
dientes; y luego arbola
con donaire la cola.
Al caminar se vía
su cuerpo ondear, con garbo y bizarría.
Se miraban los músculos hinchados
debajo de la piel. Y se diría
ser aquella alimaña
un rudo gladiador de la montaña.
Los pelos erizados
del labio relamía. Cuando andaba,
con su peso chafaba
la yerba verde y muelle,
y el ruido de su aliento semejaba
el resollar de un fuelle.
Él es, él es el rey. Cetro de oro
no, sino la ancha garra,
que se hinca recia en el testuz del toro
y las carnes desgarra.
La negra águila enorme, de pupilas
de fuego y corvo pico relumbrante,
tiene a Aquilón: las hondas y tranquilas
aguas, el gran caimán; el elefante,
la cañada y la estepa;
la víbora, los juncos por do trepa;
y su caliente nido,
del árbol suspendido,
el ave dulce y tierna
que ama la primer luz.
Él la caverna.
No envidia al león la crin, ni al potro rudo
el casco, ni al membrudo
hipopótamo el lomo corpulento,
quien bajo los ramajes de copudo
baobab, ruge al viento.

Así va el orgulloso, llega, halaga;
corresponde la tigre que le espera,
y con caricias las caricias paga,
en su salvaje ardor, la carnicera.

Después, el misterioso
tacto, las impulsivas
fuerzas que arrastran con poder pasmoso;
y, ¡oh gran Pan! el idilio monstruoso
bajo las vastas selvas primitivas.
No el de las musas de las blandas horas
suaves, expresivas,
en las rientes auroras
y las azules noches pensativas;
sino el que todo enciende, anima, exalta,
polen, savia, calor, nervio, corteza,
y en torrentes de vida brota y salta
del seno de la gran Naturaleza.

II

El príncipe de Gales va de caza
por bosques y por cerros,
con su gran servidumbre y con sus perros
de la más fina raza.

Acallando el tropel de los vasallos,
deteniendo traíllas y caballos,
con la mirada inquieta,
contempla a los dos tigres, de la gruta
a la entrada. Requiere la escopeta,
y avanza, y no se inmuta.

Las fieras se acarician. No han oído
tropel de cazadores.
A esos terribles seres,
embriagados de amores,
con cadenas de flores
se les hubiera uncido
a la nevada concha de Citeres
o al carro de Cupido.

El príncipe atrevido,
adelanta, se acerca, ya se para;
ya apunta y cierra un ojo; ya dispara;
ya del arma el estruendo
por el espeso bosque ha resonado.
El tigre sale huyendo,
y la hembra queda, el vientre desgarrado.
¡Oh, va a morir!... Pero antes, débil, yerta,
chorreando sangre por la herida abierta,
con ojo dolorido
miró a aquel cazador, lanzó un gemido
como un ¡ay! de mujer... y cayó muerta.

III

Aquel macho que huyó, bravo y zahareño
a los rayos ardientes
del sol, en su cubil después dormía.
Entonces tuvo un sueño:
que enterraba las garras y los dientes
en vientres sonrosados
y pechos de mujer; y que engullía
por postres delicados
de comidas y cenas,
como tigre goloso entre golosos,
unas cuantas docenas
de niño tiernos, rubios y sabrosos




Análisis del poema Estival de Rubén Darío
Se tomarán en cuenta los siguientes puntos:

  1. La sinopsis o resumen del poema
  2. El sentido o la semiosis del mismo
  3. Las imágenes y recursos utilizados por el poeta
  4. El punto de vista o la cosmovisión del autor

1Es muy verosímil decir que la escritura fue una invención, lo mismo que la expresión oral. De hecho los más grandes inventos del hombre. Sin ellos hubiese sido imposible el progreso actual del arte, la ciencia y la tecnología.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Insistamos en el mito

42.Umbral de la poesía
Insistamos en el mito
Por Fabián Núñez Baquero
27/09/13


El divorcio entre la teoría y la práctica en la sociedad del beneficio privado se muestra en todos los ámbitos de su quehacer. En la creación literaria siempre hemos de insistir en la práctica física de la escritura como un modo de incrementar nuestro dominio del lenguaje habitual y su transformación en el lenguaje figurado, poético. Sin el trabajo cotidiano de lectura, asimilación, meditación sobre lo leído, mimesis y trascendencia de la realidad a través de nuestras invenciones nuevas, no existe posibilidad ni siquiera de mantenimiento del lenguaje diacrónico, histórico, estable, permanente, no se diga del fomento de la creación.

En este decurso teórico hemos insistido en explicar el mito como fuente permanente de invenciones. El mito, como el asunto o el motivo, es un pretexto para dotar a nuestra sensibilidad de la percepción y flexibilidad necesarias para mostrar nuevas esquinas o filos de una realidad que existe y no existe por sí misma. El mito, por lo tanto, no es sólo- como cree mucha gente, incluso supuestos literatos o poetas- fantasías irreales de dioses o seres fantasmales e inexistentes, fábulas engañosas que no son ya relevantes.

No, los mitos proponen retos a la imaginación poética a condición que se sepa exactamente las reglas de la ficción y los límites entre imaginación y fantasía. El mito del paraíso perdido, de Venus surgiendo de la espuma del mar, de Dionisio resurgiendo entero de su cuerpo despedazado, el dios mono recuperando textos sagrados, Noé y su barca repleta de animales,Jasón y el vellocino de oro,etc.,para el poeta legítimo son una verdadera cantera de asuntos y de nueva poemática viva.

Es en la nueva ejecución de estos mitos cómo los poetas emparentamos al hombre con su antecesor de siglos y con la misma naturaleza. Con ellos volvemos a unir nuestra garganta a las voces primitivas, a los balbuceos ancestrales, pero, a la vez, dotamos de nueva vida a nuestros más sanos y robustos instintos primarios. Fecundar los mitos es autofecundarnos para dar vigor a nuestros nervios y músculos y dotar de nueva visión a nuestros ojos. Esta es la teoría que me ha llevado a escribir este soneto:

Adán combate la mentira
Por Fabián Núñez Baquero
27/09/13

Desnuda y sin ombligo estás conmigo
en este muy presente paraíso
en donde se ha expulsado al desobligo
y cada cual disfruta de su hechizo.

Como estamos sin más limpios de ropa
bañamos nuestros cuerpos cada rato
en tina del Edén y sin estopa,
con gozo en nuestro hábitat de pato.

En la selva inocentes y tranquilos
sufrimos este síndrome de nuevos
que se creen tener todos los hilos

y aparece un intruso buscavida
a prohibir de mi Eva la manzana,
a crear malestar en nuestra vida.

Quiere que ella evite la serpiente,
que no disfrutemos la mañana
con el cuento que es dios y que no miente.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Poesía y bricolaje: la unidad de la cultura humana

La naturaleza se construye y reconstruye de sí misma

Poesía y bricolaje: la unidad de la cultura humana
Fabián Núñez Baquero
22/09/13

¡Tú eres [sabio], Enkidu, eres como un dios! ¿Por qué con las criaturas
silvestres vagas por el llano? ¡Ea!, deja que te lleve [a] la amurallada Uruk, Al
santo templo, morada de Anu e Istar, Donde vive Gilgamesh, perfecto en
fuerza, Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo.
Fragmento del Poema de Gilgamesh (escrito en tablilla de arcilla en escritura cuneiforme  siquiera un milenio antes del siglo XVIII antes de nuestra era)

La poesía, como toda labor humana, reconstruye en cada poeta, en cada poema, la unidad cultural de la especie. La unidad del ayer con el presente y su proyección para el mañana. El uso del lenguaje es tan gratuito como el aire. La creación de una atmósfera, que dio lugar al oxígeno que respiramos, fue un trabajo milenario de la naturaleza. La expresión hablada, la palabra, la lengua, fue un invento que comprometió los recursos de miles de hombres desconocidos. Nos beneficiamos del trabajo de muchedumbres, de generaciones tras generaciones que laboraron duramente con la piedra, el hacha y dieron nombre a cada cosa repitiéndolo en sus tareas cotidianas, incrustando en la memoria del individuo y la colectividad la que sería la herramienta fundamental para el crecimiento y  la sofisticación de la nueva humanidad.

Podríamos decir, sin ninguna vacilación, que en cada palabra que utilizamos se encuentra el espíritu, la sangre, las alegrías y el duro sacrificio de nuestros antepasados. En el fondo, los poetas- que somos los inventores por antonomasia del lenguaje- no inventamos nada. Estamos a caballo de los hombres y en la espalda de nuestros ilustres ancestros, de los del ayer y de los del anteayer milenario.

Todo esto es bueno recordarlo para saber que nuestras producciones literarias, por excelentes que sean, son deudoras de este precioso instrumento inventado, pulido, constantemente transformado por los forjadores y poetas del pretérito cercano y del remoto.
Pero así como el destornillador es una transformación del antiguo y modesto punzón de hueso o de sílex, así como el hacha de piedra fue la abuela de la guillotina o del cuchillo de láser, así un poema actual desciende en línea directa de los brillantes balbuceos del Gilgamesh sumerio o de los runas de los escaldos. Los físicos actuales no se avergüenzan en estudiar los escritos del gran Epicuro que ya previó la atomística contemporánea y que les sirvió muy bien para sobre sus hombros instalarse en el nuevo Bossón de Higgs y conocer los secretos de la energía oscura. Ellos saben que sin el concurso de Epicuro no hubieran llegado a la cima de la cuántica. Pero también conocen que sin el apoyo de los bardos y creadores antiguos, no hubieran llegado a ninguna parte y esto porque el lenguaje es el secreto de todo el desarrollo del pensamiento, la ciencia y la tecnología de las cuales ahora justamente nos enorgullecemos.

Cuando digo esperanza, rosa o viento, pienso en la Eneida de Virgilio, en Os Lusiadas de Camoens y en el hombre oscuro de la noche ya perdida de los tiempos, que repetía a sus congéneres, con ojos abrillantados y nervios exaltados, esas palabras recién inventadas que le servían para nombrar esas cosas.

 Por lo que hay una férrea continuidad de la cultura. No somos hijos del viento. Nuestro idioma caudaloso y rico es deudor de árabes, griegos, romanos, cartagineses, vascos, vándalos, godos, ostrogodos, sumerios y caldeos. Nuestro idioma- igual que cualquier otra disciplina filosófica o científica- exige estudio, devoción, mimesis de lo mejor y más progresivo. Si queremos crear tenemos que conocer, estudiar a los creadores y constructores del ayer. Es una alegría pánica la que me obsede cuando leo y releo El Libro del Buen Amor del incomparable Juan Ruiz, Archipreste de Hita. Lo que él dice sobre el dinero y el amor  posee tal enjundia, tanto seso, que no puedo sino recomendar su lectura a las generaciones de hoy y de mañana. Si nos montamos sobre el robusto Juan Ruiz, si le robamos su feraz energía y su inagotable imaginación, entonces podemos parir, a lo mejor, una letrilla similar a Poderoso Caballero es Don Dinero, como lo hizo el inigualable Quevedo.

Existe mucha gente que cree rebajarse si nombra la influencia directa de algún poeta. Es la falta de comprensión de la continuidad de la cultura. Para que haya ahora el cuchillo de láser o de agua concentrada, el hombre antes debió trabajar el humilde punzón de hueso o el hacha de piedra. Si no estudiamos seriamente a los poetas, corremos el riesgo de copiar la burda y grotesca realidad cotidiana. En el Diablo Cojuelo de Vélez de Guevara encontramos los meandros y las centellas de la creación y del lenguaje. Vélez convierte a Madrid en una olla embrujada con tejados sombríos a la luz de la luna.

La poesía es la técnica del bricolaje por esencia. El bricolaje usa la chatarra del medio ambiente, la basura y lo transmuta en obra de arte. Los poetas debemos alimentarnos de las técnicas y visiones de los bardos de antaño e inyectarlas de contemporaneidad. Quien tiene vacío el estómago sólo puede procrear dolor de cabeza y ninguna invención. La poesía es bricolaje porque se basa en el acarreo de materiales, chatarra del pasado, la mejor chatarra por supuesto, más la frescura de nuestra habla. El que no lee, ni practica la continuidad de la cultura ni puede generar una obra de arte que valga la pena. La poesía parte de lo que existe hacia lo que no existe, del lenguaje habitual hacia un lenguaje elegante, brillante, nada convencional. La información de la poesía es cifrada pero con criptografía que debe ser evidente para todos o para las mentes y sensorios sanos de toda la Tierra. La poesía parte de la mimesis, es decir, de la imitación, pero no se queda, no debe quedarse en ella.

Nuestro genoma nos protege de la mimesis simple y grosera, el genoma nos hace, a nuestro pesar, originales, con identidad biológica propia. Quien teme la imitación ni imita ni crea nada. Puedo imitar un tema, un mito, pero si manejo el lenguaje de manera adecuada, la imitación- gracias a mi genoma- se convierte en invención única. Y puedo hacer bricolaje con la música y la pintura. Puedo imitar a Van Goh presentando un girasol enorme y brillante dormido pisando el guargüero del Chimborazo. Me gusta Bach porque él me habla siempre del universo pero con luz halógena. Es difícil imitarlo pero lo intento.

El planeta, el cosmos practica el bricolage. No crean que la naturaleza desperdicia nada. Ella utiliza el polvo y el gas para apelmazar materia y modelar una constelación. Comienza desde la chatarra, del desperdicio, de las cenizas y construye mundos de diamante. El Cosmos es un colosal horno de información, deformación y creación. Quien dice que la poesía no es información está hablando en el desierto. La poesía es la comunicación vestida de frac. La poesía es el megáfono que nos obliga a cantar La Marsellesa o el Himno a La Internacional

La poesía es un monumento al diseño de lo perfectible con voz de tenor heroico. La comunicación lata y chata, descomunica. La poesía funde en el mismo ser a todos los pueblos. La poesía es el Bossón de Higgs que de veras dota de masa y de energía al pobre individuo que no sabe qué hacer con tanta belleza acumulada, que le lleva a gritar su hermandad con todos los hombres.

sábado, 14 de septiembre de 2013

En pocas palabras

¡Qué sencilla es la belleza complicada!

x/y Umbral de la poesía
En pocas palabras
Por Fabián Núñez Baquero
14/09/13

Por supuesto, la invención es infinita. Y claro, no solo existe el mito o el verso poema. El poeta tiene a mano los recursos, que se parecen a los temas, a los motivos, pero que no son lo mismo. La forma de la combinatoria se presenta con ojos nuevos y materiales de la época, adoptan la forma de grafitis con la única diferencia que podemos desarrollarlos a placer. En pocas palabras unos escasos ejemplos.

Noticia:
1.       Ayer reformularon el método de amar bajo los árboles
2.       Para el día de mañana no habrá televisión sino telepatía
3.       El ministro del medio ambiente fue devorado por la jungla
4.       Recién cuando amanezca los mutantes se contagiarán de amor
Historia :
1.       la reina de Cochasquí perfumó con mangle el corazón del sol
2.       Quitumbe aprendió de la golondrina el viaje con retorno
3.       En Urcuquí el volcán convirtió su sangre en manantial
4.       Un emigrante dijo a voz en cuello: ¡el planeta es nuestro!

Avisos:
1.       Mantenga las curvas siempre en sus manos
2.       No toque el verano, mejor aspire No me olvides en el lecho
3.       Masajista de rosas ofrece sus servicios a jardines flotantes
4.       Vendo sin compromiso besos de otro mundo
5.       Ofrezco gratis el secreto de por qué florece un capulí

jueves, 15 de agosto de 2013

Animalizar al hombre…




Animalizar al hombre…

Trabajos de Taller

Por Fabián Núñez Baquero

15/08/2013

 

La parábola del eterno retorno se cumple en mí, pero siempre en espiral, siempre más arriba, con la tensión más alta. En los Trabajos de Taller nos propusimos usar la prosopopeya y la analogía con nuestros hermanos animales. Hace mucho tiempo me dediqué a escribir apólogos, fábulas y consejas filosóficas que fueron reunidos en mi libro Dijo La Tortuga. Pero como la invención es infinita, ahora traigo a ustedes una nueva creación sobre el onagro y el poeta. Sobre el primero ya Juan Ramón Jiménez creó su maravilloso Platero y yo, una obra de finura y profundidad sensorial insólitas de quien fuera justamente merecedor del Premio Nobel. No se vuelve jamás al mismo sitio, por eso el mundo es tan maravilloso y divertido. Se vuelve, sí, incluso al mismo sitio que nunca ya es el mismo y por eso vale la pena vivir.
Con este poema de Taller regreso para recordar que las consejas y las fábulas deben comenzar de nuevo, como toda creación, sobre el piso y el peso de este siglo, con la secuencia de un hoy fluyente que nos maravilla. La relación fue siempre fructífera: nuestros colegas animales animalizando la vida del hombre y viceversa, los hombres hominizando a nuestros hermanos animales. Y no digo humanizando, conscientemente, porque este gerundio implica de entrada la supuesta superioridad del humanismo humano. Nada que ver. Hominizar significa latamente una realidad antropomórfica sin ninguna secuela subjetiva ni arrogancia hombruna eticista.
Animales y hombres estamos en la misma cancha porque somos sujetos y objetos de la naturaleza en paridad de condiciones, al menos al principio. Que ahora superemos tecnológicamente a nuestros hermanos, sobre todo por las portentosas herramientas que hemos creado, es otro cantar de ahora. Antes la igualdad se llamaba paraíso terrenal, por no mejor decir paraíso bestial, que es lo correcto. Solo la ingenuidad bestial es paraíso. Ojalá en este poema cumpla la tarea del Taller al mismo tiempo que la apetecida ingenuidad bestial.

 

Onagro poeta
 
Estás como yo, con piel dura a la intemperie,
Como yo, poeta, de cataclismo en cataclismo.
Ni Nagasaki pudo conmoverte
Con su bomba atómica.
 
De cordillera en cordillera
Cabalgas el abismo
Siglos de siglos
Como yo, poeta,
De palabra en palabra,
Verso a verso
En la vida desolada.
 
Ya no eres transportador de dioses
Ni alivias la carga del humilde.
Máquinas mecánicas y juguetes electrónicos
Te han postergado al último.
 
Como yo, poeta, te has quedado
En el silencio de tu interjección borrada
Como yo, cuyo canto es arrumbado
En los cofres amorfos del olvido.
 
Como yo, tus ojos dibujan la inocencia,
El sencillo fervor de la constancia,
Como yo, con orejas alargadas
Para oír el acento del gran Todo
En las tardes de la Arcadia,
En las noches de Bizancio…
 
Fuiste poderoso en Babilonia
En Súmer
Como yo fui en la Hélade,
En las batallas de Troya,
En los castillos provenzales
Y en los viajes de Odiseo…
 
Tú fuiste el Indispensable
En los viajes y en las obras,
Como yo fui el milagro
Del canto entre los hombres.
 
Ahora nos remplazan  ondas cuánticas,
 Ingenios virtuales
A ti y a mí, fósiles bióticos,
Seres condensados ya en su ADN.
 
Mi paciencia de escriba es aplastada
Por la bárbara corriente del bárbaro imprevisto,
Por el improvisado que maneja redes y antenas,
La vida misma y el Estado.
 
Como tú, onagro de torres y de siglos,
Conductor de humanidades,
Claro amigo de caminos y colinas,
Estoy fuera de órbita
Cantando con voz firme a oídos sordos,
Piafando el suelo absurdo de un mundo
Que olvidó el corazón entre las ruinas…

sábado, 29 de junio de 2013

Poetizar la historia

Koala, auténtico poeta del bosque
 
Poetizar la historia
Por Fabián Núñez Baquero
29/06/13

En la antigüedad clásica fue Aristóteles el que con su sello de nitidez y profundidad destacó la importancia de la poesía sobre la historia, al mismo tiempo que desplegaba su método escolástico que puede ser sintetizado en “ lo uno u lo otro, pero nunca los dos al mismo tiempo”. Gracias a la dialéctica materialista ahora sabemos que todos los fenómenos están tiznados de “ lo uno y lo otro al mismo tiempo”. En este caso la historia puede alcanzar el rango de la poética y la poesía utilizar la historia para transformarse en histórica. Virgilio, de alguna manera, trabajó en la secuencia histórica y método de Homero. Esta constatación me llevó a escribir mi poema épico “ La Uña de la Gran Bestia”, y otros poemas de carácter histórico.
Es este el eje vertebral que explica el por qué en el taller hemos insistido en la naturaleza fecunda del hecho histórico, tomado como motivo poético. La parte pragmática, por lo mismo, tomó en cuenta el trabajo de Cavafis y Ezra Pound. El primero no dejó de utilizar la épica griega con personajes, dioses, mitos, héroes de leyenda e históricos y, por supuesto, mucho de historia latina, romana exactamente. Pound hizo lo mismo con el Renacimiento, entro otros.
Lo que interesa al poeta de verdad es la metodología que ellos utilizaron. Cavafis actualizó el relato histórico, le impuso un sello de actualidad viviente y una pátina de innegable nostalgia como griego y paisano de los personajes y los aconteceres que poetizaba. Menos mal que unos y otros tienen tal universalidad, que su trabajo no podía pasar desapercibido.
 
En general usó el contraste, la analogía, las poderosas herramientas del poeta para dar sesgos, giros hacia la vida monda y lironda de su época. Personalmente siempre me ha fascinado el “ contraste drástico”, el estilete duro de la analogía y de los giros idiomáticos- históricos, en una fusión inteligente para dar como resultado una ráfaga de energía y de comprensión filosófica- la parte del león de la poesía, según Aristóteles- de hechos y personajes del mundo. Talvez por eso- y como cumplimiento de nuestra tarea- insisto en el poema histórico,con un tema que acaso pueda gustarles:

Dos rostros del canibalismo

Caballo del viento
gran Curaca sentado en su cabaña
rodeado de antiguas
recientes calaveras
cuenta sus heroica hazañas viscerales
donde cada calavera fue un almuerzo
en tiempos cuando literalmente
el hombre se comía uno al otro

Slim Rockefeller Gates
gran jerarca, señor del Rascacielo
apretado de joyas, anillos y helicópteros
comenta los peligrosos juegos de la Banca
el gran hachazo a la Bolsa de Valores
el zarpazo necesario para acrecentar fortuna
sonríe triunfador
y no puede exhibir sus calaveras
porque son millones de millones
de seres humanos devorados
por su festivo, descomunal canibalismo

lunes, 24 de junio de 2013

Yoga, Tao y Poesía

La galaxia Corno, la llamo yo, pienso en un concierto de Handel...
 
 
Yoga, Tao y Poesía
Por Fabián Núñez Baquero
11/05/13

Mi amigo, el poeta Galo Vega, me preguntó-vía Facebook- si en el artículo del vacío y el poema, publicado en la página de los Rapsodas 30001, blog el taller, me estaba refiriendo al Tao2. Respondí sí y no. Sí a la alusión de la filosofía oriental del notable filósofo chino Lao Tsé, sí a la mención del vacío como elemento del Tao, el Camino del Medio, como el encuentro de la contradicción entre lo lleno y el vacío. Pero no sólo aludía a esa fascinante filosofía de los contrarios, sino a la no menos contradictoria filosofía pragmática y al vacío de la vida cotidiana. O al vacío que te crean o pretenden crearte en la vida.
En general el poema responde a las dos vertientes. El vacío en el Tao es un elemento metafísico3 de la realidad y hasta un factor decisivo en la laxitud de la mente y del cuerpo. Tal cual cada asana del Hatha yoga- en esta disciplina de origen hindú- se busca “vaciar” la mente y los sentidos de cualquier pensamiento negativo o positivo con el objeto de apaciguar el flujo sensorial. Igual el taoista chino Chuangtsé repetía como leit motiv filosófico esencial, “Decir nada, no hacer nada”, su fin no era otro que fundirse con la naturaleza, ser uno solo con ella, transformarse en objeto natural,tal cual trabajan para serlo los yoguis.
Yoga y Tao proponen y practican el desprendimiento de lo individual y la entrega a la gran cadena de la anulación de la causalidad, la lucha por no producir Maya o Karma y desaparecer para siempre de la generación y de las metempsicosis.
Pero el poema, en cambio, llena el vacío, tanto el del Tao como, y principalmente, el de la vida. O, utilizando categorías de la filosofía hindú, genera Maya, ilusión, crea Karma. El poema, como la Naturaleza, aborrece el vacío, huye de la nada. En este sentido es contrario al Tao y al yoga. Si el universo puede, en última instancia, ser representado como un viejo acumulador de gas y polvo para convertir el vacío, el abismo en una supernova o una galaxia, el poeta, como el Cosmos, es el sepulturero del vacío, un transfigurador de la nada en belleza, hipostasia el silencio sagrado, pero, a la final, repelente, del espacio y el tiempo, en estructura de cadencias y ritmos de semiótica universal. Como el antiguo jugador de pelota azteca, que puede perder la vida si pierde el partido, el poeta se juega la vida, gane o pierda con su poema y antes y después de su juego semántico. Él mismo es el poema que se juega la vida, en cada acento de esa extensa alegoría de su creación poética.
La naturaleza ocupa milenios en cada paso diferencial e integral, el poeta- como una flor o un oso polar- destina su corta edad de homínido increíble para delinear la génesis y la agonía del sol en todos los continentes. El sol pare cada once años sus propias protuberancias lumínicas, esas auroras boreales de asombro natural, el poeta, en sus éxtasis de arrobo y mutación, vuelve a crear el Cosmos en versos percusivos de ozono. Al poeta le visitan las tempestades, es agredido por la naturaleza- como todos- pero acaso es el más flagelado por la sociedad de lucro, el más inerme en medio de la tenaz acción pragmática del hombre. Por eso el poeta es un vasto sistema de compensación, una balanza que equilibra el vacío de la sociedad actual y sus propias limitaciones, las de la sociedad y las de él. El poeta crea- debe hacerlo- de la nada el nuevo orden donde la persona sea tan importante como una flor o el incendio solar que nos permite vivir a todos. El poeta es un generador de energía, un motivador de lo excelso, que convierte la basura en estrella y su propia soledad en tumulto y jolgorio, su pena en perspectiva hacia la felicidad, su desolación en alegría. El poeta es el vacío, el cero, el ser invisible que luego se materializa en los labios y el corazón sonoro de la especie.


2la filosofía de Lao Tsé
3En verdad el término “metafísico” no es muy adecuado, tal como no lo sería decir del Cero o de la noción de infinito que son “metafísicas”. Esto no quita que la filosofía global del Tao sea idealista y metafísica.