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sábado, 18 de mayo de 2013

Los poemas sencillos y lo verdadero


( Y )Umbral de la poesía

Los poemas sencillos y lo verdadero

Por Fabián Núñez Baquero

18/05/2013

 

 

La mayor prueba de la creación y del lenguaje es cuando el poeta vuelve a los temas centrales de la existencia: la muerte, el amor, la madre. Parecería que se evaporara la sabiduría técnica, la arrogancia, la supuesta configuración de nuevos lenguajes, esa petulancia casi automática que algunos poetas poseen frente a sus creaciones. A cambio se perfilan dura, difícilmente, las palabras concretas y sólidas y parece como que éstas se armaran de un nuevo perfil, un filo agudo, y que el corazón vacilara en su lucha por lo esencial, lo imprescindiblemente necesario, lo inconfundiblemente verdadero.

En este mes dedicado a honrar a la madre y su papel cardinal en la existencia humana, la sensibilidad del poeta adulto acaso sea la más indispensable y oportuna. Él retomará su sencilla guitarra y empezará a bordear los arpegios y tonos adecuados para endilgarlos a ese ser excepcional que es la madre.

Los rapsodas producimos rapsodias, por eso las forjamos en pleitesía a nuestra madre. Los elementos surgen y se coordinan- con una espontaneidad de pájaro en vuelo- desde la argamasa existencial, de la necesidad orgánica  que estremece nuestra sangre. Hablar de teorética estética ahora es como si quisiéramos convencer al ser amado mediante el grosero conocimiento sensual olvidándonos del dulce brillo de sus ojos.  Sabemos que estamos frente a un motivo esencial, entonces las palabras solo serán la forma, el parlante de los extraños sonidos de nuestro corazón. Por la madre y por mi madre, he escrito 3 rapsodias que aspiro que aporten a la apologética universal de la madre.

 

Menuda tarea de mi madre
( Rapsodia 1 )
 

Mi madre visitaba la ciudadela de lo imposible

Con pies descalzos

Con estómago vacío

 

Su lucha era por no perder la cabeza

Porque en medio de la tempestad

Mantuviéramos el cuerpo caliente

Y el corazón esperanzado

 

Menuda tarea de mi madre en la tormenta

 

No tuvo sino cuarto año de escuela

Y tenía la sabiduría del vacío

Del humilde tallo de trébol

Que se sostiene contra el viento

Y cantaba canciones de amor y de fortuna

Cuando no sabía cómo diablos conseguir

Un pan para engañar el vientre

O cómo pasar el río sin puente y sin abrigo

 

Menuda tarea de mi madre en la tormenta

 

Se adelantaba al día en madrugada

Para buscar al sol bien calientito

Como al pan de la aurora

 

Mi madre empezaba bien temprano

En todas las cosas

Cosía hasta bien entradas las estrellas

Tejía colchas y amasaba el pan

Era una maga

Para detener el tiempo a su favor

Su día se alargaba en muchos horas más

Pesaba y medía la eternidad

Con ojos bien abiertos

 

Menuda tarea de mi madre en la tormenta

 

¡Cómo pudo equilibrar la barra del destino!

Ni Copérnico lo sabe

¡Cómo pudo hacer crecer la espiga del pantano

Y el pan sin levadura!

Son problemas para Pasteur y Darwin

 

Y cantaba con su guitarra de Arabia

Con su voz de miel

Dulces motivos para endulzar la vida

¡Cómo endulzaba la vida tan amarga!

 

Menuda tarea de mi madre en la tormenta

 

Si alguien encontró la piedra filosofal

Esa fue mi madre

Humildemente transmutaba en oro la hiel

En diamante la desesperanza

En amor el odio y la maledicencia

Lo complejo en simple palabra verdadera

 

Menuda tarea de mi madre en la tormenta

 

Sin ser maestra ni filósofa

Nos enseñó cómo funciona el vacío del ser

A llenar el vacío del ser

Con la lucha

Con la nada

Y tenía una ternura tan noble y tan recóndita

Que hizo temblar la mano de la muerte

El momento de su tibio y último adiós

De su postrer presencia entre nosotros

 

viernes, 10 de mayo de 2013

El encanto de las aliteraciones




( X) Umbral de la poesía
El encanto de las aliteraciones
Por Fabián Núñez Baquero
08/05/2013

En el Taller nos dimos el trabajo de realizar poemas utilizando conscientemente figuras literarias, una sola o varias a la vez. Como se sabe los tropos, las figuras, constituyen la columna vertebral de la poesía. Es a través de los giros como vive y se trasmuta la palabra y como la denotación se trueca en connotación. Es natural que el uso consciente de los tropos no debe desnaturalizar el ejercicio libérrimo de la creación poética ni la perspectiva estética ni la generación del mito y la semiótica. Debemos mantener el simpático y el parasimpático tan frescos como una lechuga de tal manera que el flujo sensorial despliegue su bandera mutante a pierna suelta, como recién nacido. Es evidente que la teoría de los giros debe estar bailando, viva en la mente del poeta, quien debe haber realizado muchos ejercicios sueltos con cada uno de ellos y mediante el reconocimiento en la lectura de poemas de notables poetas.
Escojo la aliteración, es decir la repetición de sílabas o fonemas parecidos al inicio de cada palabra en algunos versos o en cada uno de ellos, ad libitum. De alguna manera este recurso presenta su dificultad cuando no existe cierto dominio de la expresión y cierta práctica creativa. Pero vale la pena intentarlo huyendo como de la peste que le absorba solo la parte técnica y se olvide de la semántica, del sentido, es decir de la lógica sensorial. La aliteración da al poema un encanto placentero y es a la vez un desafío para la memoria y el conocimiento del idioma. Mi pequeño libro “El sol nace para todos” utiliza a mansalva este recurso. Ahora voy a reinventarlo, en una síntesis que surge de la necesidad poética, como debe ser. Ahí va mi poema, espero que sirva para orientar.


Sortija solar de mi suerte

Tenso tensor templado del espacio
Sol sonoro, semilla de solsticios
¡Cómo siento tu sonda
De cálida canícula
Vida vivaz, vivificante
Que nace desde el véspero voraz del alba!

¡Cómo te necesito, padre del plancton
Poder para el pobre y poderoso
Caloría de mi hueso y de mi sangre
Calcio de mi cuerpo
Lámpara y luz
Luminaria de mis ojos!

Ven, brillante baluarte del espacio
Fogoso fuego que funda el firmamento
Temperamental temperatura de topacio,
Tópame con tu tacto de tórrido torrente,
Dame tu dado de diamante diario y dadivoso,
Fúndeme con tu fundidora fuente de fotones,
Dame la dádiva de tu cálida candela
Tu beso voltaico y venturoso,
Tu ventral viento solar

Puebla de polen mi semilla de soledad
Sol mutante milenario
Que mueles moles de sombras
Que siembras miles de mieles de malvas y de moras
Muele mis males
Mata cualquier matorral de malaventura
Y ¡siémbrame tu semilla de sonora soledad solar!

martes, 7 de mayo de 2013

Poeta denuncia flagrante plagio de la Naturaleza

A la final nadie sabe lo de nadie. Y las nubes tan bellas y aéreas nunca saben a dónde les va a dirigir Natura y en lo que van a transformarse ni  qué virtud o delito van a cometer...


Poeta denuncia flagrante plagio de la Naturaleza

Por Fabián Núñez Baquero
06/05/13


El día sábado 4 del presente mes de mayo, a partir de las 14 horas, hora del Ecuador, Natura desató sus compuertas fluviales copiando, yo diría plagiando mi poema La Ciudad de la Lluvia, escrito desde el 16 de febrero al 19 de abril del 2012. El poema consta de 98 estrofas y más de 500 versos. Letra a letra, verso a verso repitió- sólo que con un ritmo más acelerado y libre y en forma burdamente agresiva- que hasta ahora no se reponen las flores de la acometida del granizo ni nosotros del resfrío y las pérdidas. La prueba del delito la presento- como es obvio- solo en forma fragmentaria, inicial, pero a buen entendedor pocas palabras:

Con estatura de neblina la ciudad se evapora
Triza sus espejos en las murallas de los acantilados
Un diluvio central se desploma
Desde sus entrañas de cobalto y zinc
Cataratas de leones cabalgan los aguaceros
Relámpagos de tigres famélicos, airados
Conmueven el sol fluvial de sus volcanes


Me pareció que Natura tenía envidia del poeta por escribir en versos atronadores y emblemáticos y por distanciarse mucho de la moda inocua de los imitadores habaneros y de algún Cavafis no griego. Y, claro. Se desquitó mediante el plagio y la violencia.

De todos modos el diluvio ha servido para sacar lecciones: 1) De cómo el poeta se anticipa, emula y vence a la Naturaleza con su canto. 2 ) La solidaridad de los Rapsodas 3000 que fueron con pico y pala a paliar con esfuerzo y denuedo el plagio natural y presentar su solidaridad al poeta autor original de La Ciudad de la Lluvia. 3 ) Existe ahora un motivo objetivo para iniciar acción legal correspondiente y para publicitar el siguiente aviso en todas las puertas del Equinoccio Andino:

Natura plagió desvergonzadamente el poema La Ciudad de la Lluvia del poeta Fabián Núñez Baquero.

  1. El diluvio de granizo puso al día el registro forzoso de fuerzas productivas en la media agua del poeta y la mala fe de Natura de estropearlas en el agua con premeditación y alevosía. Es elemental que en estos trances naturales una aguja sirva tanto como un ordenador,, el colchón y las cobijas- calefacción natural de poetas e hijos de vecina- como las herramientas de los libros, ahora echados a perder por esta plagiadora. No se diga los zapatos, salidos ya de por sí de madre o los urgentes apuntes sueltos en carpetas y libretas de borrador.
  2. Los golpes no se sienten sino al otro día, o después de varios días. Como en un pugilato lo moretones o la hinchazón de los pómulos surgen luego de que parecen no doler tanto...
  3. Es tiempo cuando las denuncias no deben detenerse ni ante seres o poderes del estado ni tampoco ante una plagiadora de esta calaña, así sea la mismísima Naturaleza.
  4. Este suceso merece todo un Taller en el cual se trataría del ya viejo enunciado axiomático de Oscar Wilde:
    No es el artista el que imita a la Naturaleza sino la Naturaleza la que imita al artista.

Pero en este caso, queda claramente definido que no fue una “imitación” de la Naturaleza al poeta, sino un plagio desvergonzado que merece corrección.