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lunes, 24 de junio de 2013

Yoga, Tao y Poesía

La galaxia Corno, la llamo yo, pienso en un concierto de Handel...
 
 
Yoga, Tao y Poesía
Por Fabián Núñez Baquero
11/05/13

Mi amigo, el poeta Galo Vega, me preguntó-vía Facebook- si en el artículo del vacío y el poema, publicado en la página de los Rapsodas 30001, blog el taller, me estaba refiriendo al Tao2. Respondí sí y no. Sí a la alusión de la filosofía oriental del notable filósofo chino Lao Tsé, sí a la mención del vacío como elemento del Tao, el Camino del Medio, como el encuentro de la contradicción entre lo lleno y el vacío. Pero no sólo aludía a esa fascinante filosofía de los contrarios, sino a la no menos contradictoria filosofía pragmática y al vacío de la vida cotidiana. O al vacío que te crean o pretenden crearte en la vida.
En general el poema responde a las dos vertientes. El vacío en el Tao es un elemento metafísico3 de la realidad y hasta un factor decisivo en la laxitud de la mente y del cuerpo. Tal cual cada asana del Hatha yoga- en esta disciplina de origen hindú- se busca “vaciar” la mente y los sentidos de cualquier pensamiento negativo o positivo con el objeto de apaciguar el flujo sensorial. Igual el taoista chino Chuangtsé repetía como leit motiv filosófico esencial, “Decir nada, no hacer nada”, su fin no era otro que fundirse con la naturaleza, ser uno solo con ella, transformarse en objeto natural,tal cual trabajan para serlo los yoguis.
Yoga y Tao proponen y practican el desprendimiento de lo individual y la entrega a la gran cadena de la anulación de la causalidad, la lucha por no producir Maya o Karma y desaparecer para siempre de la generación y de las metempsicosis.
Pero el poema, en cambio, llena el vacío, tanto el del Tao como, y principalmente, el de la vida. O, utilizando categorías de la filosofía hindú, genera Maya, ilusión, crea Karma. El poema, como la Naturaleza, aborrece el vacío, huye de la nada. En este sentido es contrario al Tao y al yoga. Si el universo puede, en última instancia, ser representado como un viejo acumulador de gas y polvo para convertir el vacío, el abismo en una supernova o una galaxia, el poeta, como el Cosmos, es el sepulturero del vacío, un transfigurador de la nada en belleza, hipostasia el silencio sagrado, pero, a la final, repelente, del espacio y el tiempo, en estructura de cadencias y ritmos de semiótica universal. Como el antiguo jugador de pelota azteca, que puede perder la vida si pierde el partido, el poeta se juega la vida, gane o pierda con su poema y antes y después de su juego semántico. Él mismo es el poema que se juega la vida, en cada acento de esa extensa alegoría de su creación poética.
La naturaleza ocupa milenios en cada paso diferencial e integral, el poeta- como una flor o un oso polar- destina su corta edad de homínido increíble para delinear la génesis y la agonía del sol en todos los continentes. El sol pare cada once años sus propias protuberancias lumínicas, esas auroras boreales de asombro natural, el poeta, en sus éxtasis de arrobo y mutación, vuelve a crear el Cosmos en versos percusivos de ozono. Al poeta le visitan las tempestades, es agredido por la naturaleza- como todos- pero acaso es el más flagelado por la sociedad de lucro, el más inerme en medio de la tenaz acción pragmática del hombre. Por eso el poeta es un vasto sistema de compensación, una balanza que equilibra el vacío de la sociedad actual y sus propias limitaciones, las de la sociedad y las de él. El poeta crea- debe hacerlo- de la nada el nuevo orden donde la persona sea tan importante como una flor o el incendio solar que nos permite vivir a todos. El poeta es un generador de energía, un motivador de lo excelso, que convierte la basura en estrella y su propia soledad en tumulto y jolgorio, su pena en perspectiva hacia la felicidad, su desolación en alegría. El poeta es el vacío, el cero, el ser invisible que luego se materializa en los labios y el corazón sonoro de la especie.


2la filosofía de Lao Tsé
3En verdad el término “metafísico” no es muy adecuado, tal como no lo sería decir del Cero o de la noción de infinito que son “metafísicas”. Esto no quita que la filosofía global del Tao sea idealista y metafísica.

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